Quintero afronta el Mundial con la mirada puesta en el primer cajón del podio

Ejecución de un kata durante el Campeonato de Europa. (Foto: WKF).

Foto: WKF.

‘Kingtero’ suma un total de cuatro metales mundiales: 1 oro, 1 plata y 2 bronces.

A la afición: “¡Que se note que estamos en casa!”.

Este martes, día 6 de noviembre, a las 10:00h, Damián Quintero saltará al tatami del Wizink Center de Madrid con un objetivo en mente: proclamarse campeón del mundo.

En un Mundial con récord de participación y cuya puntuación es clave de cara a la clasificación para los Juegos Olímpicos de Tokio 2020 (es la competición que más puntuará en este ciclo olímpico), ‘Kingtero’, vigente subcampeón del Mundo, asegura tener “muy buenas sensaciones”.

“Llevo preparándome para este Mundial desde que quedé subcampeón en Linz, Austria, en 2016; el trabajo que he realizado con mi coach, a nivel físico y técnico, y con mi psicólogo, a nivel mental, ha sido muy bueno; estoy preparado para salir a dar el cien por cien”, asegura.

Damián Quintero suma un total de cuatro metales mundiales: 1 oro (por equipos, en 2014), 1 plata (individual, en 2016) y 2 bronces (por equipos, en 2010 y 2016). Dentro de la modalidad de kata, la masculina será la más numerosa de este Mundial de Madrid, con un total de 85 competidores.

En lo que llevamos de temporada, el malagueño (afincado en Madrid desde hace 16 años) ha logrado 10 metales (4 oros, 1 plata, 5 bronces). Tan sólo se quedó sin subir al pódium en la Karate1 Premier League de Tokio, última prueba que disputó antes de la cita mundialista.

“A pesar de no haber conseguido medalla en Tokio, me encontré muy bien”, afirma un ‘Kingtero’ que en 2018 ha logrado el hito histórico de convertirse en el único karateca español en ganar 5 oros europeos individuales y también el único en ostentar 9 títulos continentales en total (con los cuatro logrados capitaneando al equipo español de katas).

De cara al Mundial de Madrid, Quintero hace un llamamiento a la afición: “Les animo a que vengan a apoyar al Equipo Nacional; ¡Que se note que estamos en casa!”, concluye.


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